Descubrí a Cata y a Felipe, que me demostraron que el amor, aquella mezcla de sentimientos innombrables y algunas veces fatales: existe, vive y es posible. Y de ellos: que compartir la cama con un lisiado es posible. Que gritar hasta que la garganta se apague, no sólo es posible sino que duele, duele mucho. Y hubieron esos días en los cuales las piernas apuntaban a la cama, pues la dosis de lo ingerido la noche anterior excedía la responsabilidad del trabajo. Pero, su figura de la mano de una pala y Aspen viviente en su ser, fueron suficientes motivos para que Nacho me demuestre que somos piezas vivientes de esta ciudad.
Muchos olvidamos, por mucho tiempo, a Jesús. Olvidamos su autoridad y su terquedad. Pero Juano, regresó el milagro a este inmenso accidente de marfil y de pinos. Fue subiendo la escalera y se sentó a la derecha del padre. Y Esperemos que la próxima temporada regresé a ubicarse de nuevo frente a la montaña. Y si. Descubrí también una mirada cómplice, mas no un cómplice de fechorías; sino más bien, un muchacho dispuesto a conversar temas banales, que algunos, incluidos bajo los demás se rehúsan a dialogar. Redescubrí, fuera del confort de mi casa, un nuevo cigarrillo amigo y una sociedad de humo. Y juntos, Martín y yo, brindamos bajo el efectito mágico. Descubrí la mirada tranquila de Gonzalo, aunque a veces más preocupada por alguna mujer pérdida por el aeropuerto, que me hacía sentir su amigo por más que hayan pasado dos minutos de conocernos.
Es un orgullo toparme con un loco en un lugar así, con un boludo brasilero que sepa divertirse, que siempre esté dispuesto a beber más de una birra. Des cubrí que con Boca, la diversión comienza desde que sacudes su mano. Es un orgullo, afirmar que existen mujeres dispuestas a viajar a través de todo la costa de un continente. Tal vez, ella no sepa quién soy ni cual es nuestro destino, pero sabe que cada Lunna será diferente. Y si, lo descubrí, dos mujeres inseparables, Caro y Guille, dos estatuas de altas bochas cuyo amor por pasarla bien, comer bien de noche, y sacudir el trasero fue más grande que esta ciudad.
Harto estoy, ya de descubrir, pero el mundo es ancho y ajeno. Yo, después de descubrir los copos de nieve que adornan mi puerta, sólo me queda decir que no soy más comunero de mi tierra; por más que se libren enfermedades en mi ser y me exploten. Juntos hemos descubierto, los invito a seguir esta odisea.
y la temporada se nos va, y los copos de nieve dejan de trazar almohadas blanca, y los vecinos regresan a casa, y....
Aspen 2010-11
PBB
